#AsesinatoenelCongreso en Valencia (crónica y fotos)

El pasado 29 de abril tuve el placer de participar en la Fira del Llibre de Valencia, en la caseta de la Librería Primado, charlando con los lectores y dedicando libros en horario de mañana y tarde, aunque esta vez no nos acompañara el sol. Pero lo mejor empezó a las ocho en una de las salas del Museu ubicado entre las casetas de la feria. Allí tuvo lugar la presentación de Asesinato en el Congreso, muy bien acompañado por Miguel Morata, el librero, y por Mónica Oltra, vicepresidenta de la Generalitat valenciana y dirigente de Compromís, Un honor para mí comparecer ante los valencianos junto a una figura que había encarnado la resistencia frente a la corrupción y que ahora protagonizaba el cambio que se estaba dando en las principales instituciones del País Valencià. Mónica destacó perfiles de la novela que no solían resaltarse en otras presentaciones. «Es una novela de las víctimas de la crisis», dijo. Y comenzó dando lectura a la primera escena del capítulo 1: la cruda descripción del suicidio de una mujer que pretende evitar un desahucio. Reconozco que me conmovió escuchar esa escena en voz alta. Así arranca la novela, sin concesiones. Luego habrá momentos para la intriga, la acción y la ironía, pero desde el principio queda claro que estamos ante una radiografía cruda de nuestra sociedad en crisis. Compartimos algunas reflexiones sobre el presidente Rajoy, que es el gran procrastinador, y sobre las opciones de futuro: Estamos en el final de un ciclo político, en un momento de transición donde lo viejo se resiste a morir y lo nuevo aún no ha terminado de nacer. De la inteligencia de los diversos responsables políticos y de la voluntad de la ciudadanía en las urnas dependerá que los partidos del sistema se regeneren y se reciclen por otros treinta años o que la gente opte por nuevos proyectos que impulsen un cambio de sistema.

Desvelé también algunos secretos de la novela: que la provincia sin nombre que la prensa conoce como Palacilandia no es la Comunitat valenciana. El estigma de la corrupción salpica a todas las comunidades y de hecho en ese territorio imaginario he situado casos de corrupción de otros lares. Como el «aeropuerto peatonal» que se cita, que no es el de Castellón, sino el de Huesca, construido por el ministerio de Fomento para que el ministro de entonces (Álvaro Cascoviejo en la novela) pudiera ir a cazar con su amigo el presidente de la Diputación oscense. Un buen ejemplo de despilfarro y de infraestructura sin sentido.

Fue una agradable velada, para emocionarnos, reírnos y reflexionar sobre el tiempo que nos ha tocado vivir. Y acabé firmando libros con el bolígrafo verde, que es el color de la esperanza a fin de cuentas.

[Más fotos, en el álbum correspondiente de Facebook].

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