Entrevista en El Ebro Económico

entrev. El Ebro

[En su último número la revista El Ebro Económico, nº 33, 29 de julio 2014, ha publicado la siguiente entrevista que me han hecho sobre mi paso por el Congreso de los Diputados. Dado que solo se publica en papel, os incluyo aquí un extracto de la misma.]

Chesús Yuste Cabello

Tras dos años y medio como diputado de CHA en la coalición La Izquierda Plural, Chesús Yuste deja el Congreso de los Diputados donde ha vivido con un ritmo vertiginoso: Ha sido el diputado con más iniciativas presentadas (casi 3.000) y unas 500 intervenciones.

De carácter tranquilo, reflexivo, intelectual, llegó al Congreso tras el paso de Labordeta que le había colocado el listón muy alto, pero ello no fue problema para una persona audaz y con capacidad de trabajo, empeñada en hacer pedagogía de Aragón en Madrid y sabiendo que, como decía Sender a los mexicanos, “los aragoneses somos tozudos pero tenemos razón”. Día a día recorrió los casi quince minutos que separaban el despacho del grupo al Parlamento a través de un pasadizo subterráneo que enlaza las oficinas de los grupos minoritarios con las extensas alfombras de Palacio de las Cortes  en la Carrera de San Jerónimo. Hablamos de su trabajo estos años y de su visión global de la política.

Vd. tiene un solo trabajador-asesor en Madrid. ¿Cómo es que le ha dado para tantas iniciativas e intervenciones?

Es que mi asesor es grande. Vale un potosí. Paco Pacheco estuvo los ocho años con Labordeta y se las sabe todas. Conoce el complejo del Congreso como la palma de la mano y sin él no hubiera podido presentar tantas iniciativas.

¿Se ha cansado de que no se le haga caso y no entiendan su mensaje por Aragón?

Era consciente de que iba a Madrid a hacer pedagogía de Aragón. A explicar que Aragón es una vieja nación con más de mil años de Historia, identificada por su cultura y su Derecho, que sabe convivir y que sabe compartir, pero que se resiste a desaparecer en la uniformización de este mundo globalizado. A explicar nuestra singularidad territorial y demográfica: el desierto de las comarcas de Teruel y de otras en el Altoaragón o incluso en la provincia de Zaragoza. O a explicar las peculiaridades en materia de financiación que se recogen en el Estatuto de Autonomía desde hace décadas sin que se hayan puesto en marcha hasta ahora. Lo más grave es cuando constatas que nadie ha hecho ese esfuerzo pedagógico antes. Ni siquiera el Gobierno de Aragón, ni los diputados aragoneses de PP y PSOE en sus respectivos grupos.

¿De que intervención suya guarda más amargura por entender que ha sido un hablar en el desierto?

Lo cierto es que no logro entender cómo cuestiones que concitan la unanimidad en Aragón no obtienen el mismo respaldo en el Congreso. Supongo que resulta ingenuo pensar que pueden aprobarse en Madrid las iniciativas que los aragoneses reclamamos, pero la lista de veces en que diputados aragoneses del PP han votado lo contrario que en Aragón es casi interminable. Lo más doloroso es lo más emblemático: la reapertura del Canfranc en el horizonte 2020. No sé si la amargura es por no haber podido convencerles en el Congreso o por la escasa indignación de la sociedad aragonesa ante semejante incoherencia de los partidos mayoritarios.

¿Cuántas veces le ha preguntado al ministro por el despilfarro de Yesa o la bestialidad de Biscarrués?

Infinidad de veces. Y por el trasvase del Ebro también. Lo malo es que el ministro Arias Cañete se nos ha escapado vivo. Pedimos la comparecencia del ministro y la del presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro, Xavier de Pedro, del PAR, para que dieran la cara por los deslizamientos en las laderas del embalse de Yesa, y con casi un año de retraso compareció el secretario de estado de Medio Ambiente sustituyendo a los dos. Aquello fue una estafa, porque por un lado rehuía el debate político en el que hubiera entrado el ministro y por otro permitía al dirigente del PAR escurrir el bulto. Finalmente preguntamos por el trasvase en Pleno, pero la marcha de Cañete al Parlamento Europeo provocó que tuviera que responder la nueva ministra. Fue su estreno prácticamente.

¿Con qué ministro se ha llevado mejor y cuál es el peor?

Independientemente de los resultados prácticos, que han sido escasos para las reivindicaciones de Aragón, tengo que reconocer que el trato personal ha sido siempre muy bueno con la ministra de Fomento Ana Pastor. Sin duda el peor ha sido el de Industria, José Manuel Soria, no porque me tratara mal, sino porque su cortesía es hueca, como su forma de gobernar. Un ministro no puede condenar a una mina al cierre como la de Mequinenza y asistir impasible. Posiblemente con Wert y el reaccionario Gallardón, Soria sea lo peor de este Gobierno.

Tras dos años y medio en el Congreso, ¿qué conclusiones saca?

Que la brecha que separa a representantes de representados se ha ensanchado gravemente. En esta primera etapa del Gobierno de Rajoy hemos asistido a una involución sin precedentes, hemos retrocedido 40 años en derechos sociales y en libertades públicas. Las contrarreformas legislativas del PP han acabado con la sanidad universal, la justicia gratuita, la Universidad para todos, los derechos sexuales y reproductivos… Lo más grave no ha sido la crisis, con todo lo que ha supuesto, sino la terrible receta que ha aplicado el PP para salir de la crisis y que ha empobrecido a nuestra sociedad, devaluando salarios y recortando prestaciones. Por eso hace falta acumular fuerzas para detener al PP y que deje de causar tanto sufrimiento a la inmensa mayoría de la sociedad.

Cuando el 25 de septiembre el Congreso estaba rodeado de policías con miles de manifestantes fuera, ¿qué sintió y pensó Vd. desde su escaño?

Una enorme indignación. Resulta inconcebible que se prohíban manifestaciones en el entorno del Congreso. Recuerdo aquella manifestación histórica de diez mil aragoneses por la Carrera de San Jerónimo el 15-N de 1992 reclamando autonomía plena o, como tituló El País, «tanto poder como catalanes y vascos». Entonces sí pudimos manifestarnos. Es lamentable que durante estos años la sede donde está representada la soberanía popular haya permanecido vallada, separándonos precisamente de la ciudadanía, que es la mismísima soberanía popular. Los diputados de Izquierda Plural y algunos del Mixto salimos a la calle a unirnos a la gente. Fue muy emocionante. Nos recibieron con aplausos.

El desprestigio de los políticos está siendo una de las preocupaciones de la ciudadanía más importantes. ¿A qué se debe?

Es curioso, pero durante la década de crecimiento económico, cuando proliferó la corrupción, no se veía a los políticos como un problema, según las encuestas del CIS. Ha sido precisamente con la crisis cuando ha emergido el problema político. Como si la ciudadanía consintiera la corrupción mientras se garantizara un determinado nivel de desarrollo y prosperidad, pero castigara a los políticos, corruptos o no, cuando estalla la burbuja y se empobrece el país. Creo que no basta con desarrollar una política que erradique la corrupción, hará falta también una reforma del sistema político que evite la distancia entre representantes y representados y permita una mayor participación ciudadana, no solo votar cada cuatro años. El sistema emanado de la Transición está agotado, ya no da más de sí, ni la Constitución ni el bipartidismo ni la Corona. Y solo la Casa Real ha movido ficha hasta ahora.

¿Cree en la independencia de Cataluña?

Creo que el pueblo catalán, como el aragonés, tiene derecho a decidir su futuro: cómo organizarse, en qué forma de Estado. Otra cosa es que no creo que Artur Mas se atreva a convocar una consulta sin haberla pactado con Madrid. En todo caso, lo que se ha roto en la relación entre la sociedad catalana y la sociedad española, con la frustración del Estatut recortado en el Tribunal Constitucional después de haber sido refrendado por el pueblo catalán, me temo que ya no hay quien lo arregle. Cualquier apaño, tipo concierto económico (como se especula por ahí), me temo que llegaría tarde. Así que el proceso tardará más o menos, pero no hay quien lo pare. En mi opinión. Y espero que se canalice por vías pacíficas y democráticas.

¿Cree en la unidad de la izquierda?

¿Creer? Según cómo, cuándo, dónde y para qué. Mi experiencia es que sin la coalición CHA-IU no habría habido un diputado de Aragón. Y que gracias a ella ha vuelto la voz de Aragón al Congreso en los grandes debates y al mismo tiempo se ha reforzado al principal grupo a la izquierda del bipartidismo. Creo que para derribar al gobierno del PP, para detener su brutal involución que tanto dolor está causando a la ciudadanía, vale la pena avanzar hacia plataformas amplias y plurales de las izquierdas. Y ojalá logremos articular una nueva mayoría que pueda abrir un proceso constituyente hacia la III República, federal plurinacional por supuesto, que nos ayude a acabar con los lastres del siglo XX. Creo que vivimos momentos históricos en los que es posible plantearse horizontes audaces. Sin embargo, no se trata de crear una casa común, sino de organizarnos para trabajar en una causa común. Por supuesto que debe salvaguardarse la pluralidad y es natural que los partidos nacionalistas de izquierda hagan especial hincapié en garantizar su identidad, su visibilidad, pues precisamente la defensa de su proyecto nacional es su única razón de ser y nadie más va a atender esa función en ese eventual Frente Popular.

[…]

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