La posición de La Izquierda Plural sobre la consulta catalana

Ayer el Pleno del Congreso dedicó siete horas a debatir sobre la solicitud del Parlament de Cataluña de la delegación por el Estado a la Generalitat de la competencia para convocar una consulta no vinculante acerca del futuro político de Cataluña, utilizando la vía legal del artículo 150.2 de la Constitución. La posición del Grupo Parlamentario IU, ICV-EUiA, CHA: La Izquierda Plural la expresó con toda claridad nuestro compañero Joan Coscubiela. Por si es de vuestro interés, aquí tenéis la transcripción íntegra:

El señor COSCUBIELA CONESA: Gracias, señor presidente.

Señorías, señor presidente del Gobierno, tomo la palabra en nombre de Izquierda Unida, de Iniciativa per Catalunya Verds, Esquerra Unida Alternativa y CHA, el Grupo Parlamentario de la Izquierda Plural, y quiero, en primer lugar, dar la bienvenida a la representación del Parlament de Catalunya, y agradecer sus intervenciones y también a los muchos compañeros que nos siguen desde las tribunas de invitados.

Hoy se ha confirmado que este debate llega al Congreso absolutamente manoseado, totalmente manipulado por quienes esperan obtener réditos políticos de este conflicto, aunque sea a costa de crispar el ambiente social y bloquear las soluciones. Ha sido evidente que no han tenido ustedes ningún inconveniente en meter por medio declaraciones y contra declaraciones, incluso algunos comentarios tertulianos que nada tienen que ver con el debate de hoy para justificar sus posiciones. Ese es el primer problema que tenemos hoy: un debate absolutamente instrumentalizado por intereses partidarios. Por eso nuestro primer objetivo va a ser intentar contribuir a que la ciudadanía conozca el contenido real de lo que vamos a debatir y votar hoy, para intentar desenmascarar todas las falsedades que sobre esta proposición se han vertido durante estos meses, falsedades que, por cierto, se han vuelto a verter hoy, incluso, y eso es grave, por parte del presidente del Gobierno, haciendo muy poco honor a su cargo. Señor Rajoy, usted se ha empeñado en hacerle creer a la ciudadanía que hoy estamos discutiendo sobre la independencia de Catalunya, y eso usted sabe que no es verdad. Hay muchos, demasiados, no solo aquí, a los que les gustaría que ese fuera el único debate que se suscitara en esta Cámara. Tanto es así que en algún momento de su intervención me ha parecido verle levantando molinos de viento cuan gigantes con los cuales usted como un Quijote empezaba a luchar, y para eso necesitaba inventarse enemigos. Porque hoy se ha inventado usted un enemigo. Tanto es así que usted nos ha introducido hoy importantes falacias. La más importante de todas es confundir el método con el resultado, el derecho a decidir la democracia con el resultado, el que a usted le interesa, para discutir con esos molinos de viento, que es el de la independencia. ¿Por qué no acepta, señor Rajoy, que en el resultado de esa consulta pueda aparecer un resultado distinto al de la independencia, por ejemplo, una opción federal? Yo le diré por qué a usted no le interesa: porque se siente más cómodo haciéndose defensor de lo que usted considera que son los intereses del pueblo español, aunque sea a costa de negar no solo el derecho de los ciudadanos de Catalunya, sino también el derecho de los ciudadanos españoles a participar en democracia a través de una democracia activa como la que le que presenta la proposición del Parlament de Catalunya.

Es curioso, ha estado usted durante todo el rato intentando hacer ver a los ciudadanos de este país que del resultado de esa consulta solo puede salir un resultado: el que a usted le interesa claramente para su estrategia de conflicto directo. Me sabe muy mal, pero desgraciadamente en esa estrategia ha conseguido usted arrastrar, aunque sea sin duda con otro lenguaje —lo reconozco claramente— y con otro planteamiento, con otra autoridad, al señor Rubalcaba al que en algún momento yo le veo escasamente convencido de su capacidad de convencer a los ciudadanos catalanes de su oferta federal porque curiosamente también ha caído en la misma trampa: ha identificado una consulta con un resultado muy concreto. Eso es lo que no se puede hacer porque esa es la trampa que vienen haciendo ustedes. Por cierto, es verdad, no solo ustedes; en otros lugares, también en Catalunya, hay quien también la quiere hacer y en ese sentido ustedes se retroalimentan.

Por eso insisto en que nuestra principal responsabilidad hoy como representantes de la ciudadanía es explicar a los ciudadanos exactamente qué se está discutiendo en esta sede parlamentaria. Hoy lo que tenemos es una proposición de ley del Parlament de Catalunya que plantea, a nuestro entender, un cauce democrático, constitucional y pactado para consultar a la ciudadanía de Catalunya sobre cómo quieren construir su futuro político colectivo. Y eso a nuestro grupo le parece un acierto y por eso vamos a votar a favor. Porque ante ese conflicto lo primero que hay que saber es qué piensa la ciudadanía de Catalunya, y usted ni tan siquiera eso quiere. Incluso eso se niega a aceptar: conocer qué piensa de verdad democráticamente la ciudadanía. Nosotros vamos a votar a favor de esta proposición de ley por razones de profunda convicción democrática, las mismas que hemos expresado las otras tres veces que este

debate ha venido a esta Cámara. Estamos, y lo creemos firmemente, ante una propuesta que apuesta claramente por el diálogo y es respetuosa con la Constitución española. —Luego lo intentaré explicar con detalle—. Una propuesta que reconoce el derecho a decidir de los ciudadanos de Catalunya en su ámbito, en el que les corresponde ser consultados cómo quieren ser sin negar el derecho de los ciudadanos españoles a decidir colectivamente en aquello que les corresponde que son, en el supuesto de reforma constitucional, esas reformas constitucionales.

Insisto en que nos parece muy importante que esta propuesta sea discutida en sus propios términos. Estamos profundamente convencidos de que además esta es una propuesta superadora por la vía del diálogo de un conflicto de legitimidades que en estos momentos parece irresoluble: la ilegitimidad del 80% del Parlament de Catalunya frente a la legitimidad más que supuesta del 84% del Congreso de los Diputados. Eso solo se puede resolver con una propuesta legitimadora, con una propuesta superadora de ese conflicto de legitimidades. Esa apuesta por el diálogo nos parece nítida en esta proposición de ley. Muchas de las personas que han intervenido han dejado bien claro que se trata de un referéndum de naturaleza consultiva. Y dice más esa propuesta: en los términos que se acuerden con el Gobierno del Estado. ¿Les parece poca llamada al diálogo?, ¿le parece poco control por parte del Gobierno?

Entre las muchas falacias que nos ha hecho hoy, señor Rajoy, una ha sido confundir a la ciudadanía al decir que la propuesta que se plantea supone el vaciamiento de las competencias del Estado en materia de convocatoria de referéndum. Usted sabe que eso no es así, porque la propuesta que se le plantea no es la transferencia permanente, estructural sino la delegación puntual ad causam para un caso concreto y además se dice: en los términos que se acuerden con el Gobierno del Estado. ¿Le parece poco control del Ejecutivo la capacidad que le ofrece esa proposición no de ley? Usted sabe que eso es así, pero no le interesa discutir con la realidad; a usted le interesa más discutir con esos molinos de viento que ha construido como gigantes y con los cuales se pretende convertir en el salvador de la soberanía del pueblo español, una soberanía del pueblo español sobre la que usted —después me referiré— tiene muy poca autoridad para argumentar en este debate y en esta Cámara durante esta legislatura. Eso es lo que dice literalmente la proposición presentada, lo demás son lecturas interesadas, manipulaciones partidarias y mentiras las haga quien las haga, aunque sea el presidente Rajoy. Lo siento, lo siento. (Aplausos). Para La Izquierda Plural esta proposición cabe dentro del marco constitucional; no solo cabe dentro del marco constitucional, es una concreción del derecho constitucional a la participación directa de los ciudadanos, del artículo 23 de la Constitución española. Señor Rajoy, no deja de ser curioso que los que han impedido el ejercicio de la participación directa de los ciudadanos durante treinta y cinco años, ahora se atrevan a defenderla con el argumento de que si quieren votar los catalanes no van a poder votar los españoles. ¡Qué poca autoridad moral tienen ustedes para hacer eso! (Aplausos). Ustedes durante treinta y cinco años han negado el desarrollo constitucional de esa capacidad. ¿Por qué? Porque para ustedes desgraciadamente la democracia es votar un día y callar durante cuatro años; lo repite usted permanentemente desde ese escaño cada vez que alega sus votos, los votos conseguidos, como argumento para acallar a la ciudadanía en sus expresiones democráticas en la calle o en este Parlamento.

Señorías, la proposición que hoy plantea el Parlament de Catalunya, lo digo convencido, no solo política sino también jurídicamente, permite delegar la capacidad para convocar la consulta en los términos que se acuerden entre el Gobierno y la Generalitat. No puede decirse lo contrario si no se quiere engañar a la ciudadanía, y mucho menos después de la sentencia del Tribunal Constitucional del 25 de marzo. Si algo dice esa sentencia y tiene de positivo —abre una vía para el diálogo y ustedes la están cerrando—, es que no se entiende el derecho a decidir como un derecho a decidir en exclusiva, pero sí como un derecho a configurar la opinión de la ciudadanía de Catalunya para a partir de esa decisión configurada en un referéndum consultivo proponer al conjunto de los españoles las reformas que se consideren necesarias sin límite ninguno. Dice el Tribunal Constitucional: Nuestra Constitución no es una Constitución militante; nuestra Constitución no requiere desde el momento que se aprueba hasta el fin de los siglos que todo el mundo comulgue con ella militante y religiosamente; nuestra Constitución desde el principio hasta el final —también, por supuesto, el artículo 2— permite su modificación, si así lo acuerda el conjunto de los ciudadanos españoles. Usted es eso lo que hoy quiere hurtar no solo a los catalanes con el derecho a que sean consultados, sino a los españoles con el derecho a plantear ninguna reforma constitucional.

El artículo 150.2 es un artículo abierto, lo han dicho todos los que lo han analizado desde una perspectiva constitucional, es un artículo abierto como corresponde a una constitución que no puede ser ni una cárcel ni una momia ni una piedra arrojadiza, sino un espacio abierto de convivencia y canalizador de conflictos. Eso es la Constitución, eso debiera ser. Señor Rajoy, usted sabe de sobra que el artículo ha sido utilizado en muchas ocasiones; al menos he sabido detectar ocho antes de la que ahora se plantea, en ocho ocasiones; y siempre se ha utilizado para lo mismo: en todos los casos se ha utilizado para encontrar salidas políticas a problemas políticos que no tenían un cauce normal dentro de la interpretación ordinaria de la Constitución, es decir, para buscar atajos políticos a problemas reales. Quiero citar solo dos ejemplos: se utilizó ya en 1982 para permitir que el País Valencià y Canarias accedieran a todas las competencias de las comunidades autónomas de vía rápida, sin tener que pasar por el proceso largo que está previsto constitucionalmente y que tuvo que pasar, por ejemplo, Andalucía. Para eso y para buscar un atajo político se utilizó el artículo 150.2 de la Constitución en una interpretación más que flexible, como en su momento se supo explicar. También, para que no se piense que me estoy situando en ningún agravio comparativo, ese artículo 150.2 se utilizó en su momento determinado, cuando a ustedes les interesó, para transferir las competencias de una parte de las competencias de seguridad pública, concretamente las de tráfico, del Estado, siendo competencias exclusivas del Estado, para transferirlas a la Generalitat de Catalunya. Si se utilizó en aquellas ocasiones, bien se puede utilizar ahora. ¿Dónde está la diferencia? La diferencia es muy evidente, en aquellos momentos en que se utilizó a quien gobernaba le interesaba hacer una interpretación abierta de la Constitución para su gobernabilidad —esa es la palabreja que siempre utilizan ustedes cuando les interesa—; pero ahora, ahora ustedes, el Gobierno, el PP, y desgraciadamente no solo ustedes, prefieren el choque de trenes, un choque de trenes con el que ustedes camuflan los problemas reales del país.

Perdone que le diga, señor Rajoy, perdone que le diga que, cuando usted se ha dirigido a los representantes del Parlament diciendo que es una pena que se quieran esconder los verdaderos problemas de los ciudadanos, ha actuado con un cierto cinismo. Han sido ustedes los que no han podido esperar al mes de junio, que es cuando esta proposición de ley venía de manera ordinaria aquí; han querido acelerarla para presentarla en el mes de abril. (La señora vicepresidenta, Villalobos Talero, ocupa la Presidencia). ¿Por qué? Porque la quieren utilizar para el debate europeo, porque les gustaría que en el debate europeo no se discutiera de lo que ustedes han hecho en Europa, les gustaría que a ustedes nadie les pudiera discutir de sus políticas europeas ni de sus políticas nacionales, y usted así poderse cohesionar con su electorado en la defensa que ustedes consideran de la soberanía nacional y de los ciudadanos españoles. Esa es la verdadera razón y es usted el primero que quiere camuflar eso. Es verdad, no es el único, y precisamente por eso muchas de las cosas, aunque parezcan conflictos, terminan ustedes pactándolas en muchos casos con el Gobierno catalán o con sus representantes.

Su respuesta hoy está llena de trampas y de falacias. Usted ha dicho una de esas cosas que son de Perogrullo: no se puede consultar a los catalanes aquello que los catalanes solos no pueden decidir. Evidentemente, pero eso no es lo que plantea la proposición, y usted lo sabe porque se lo ha dicho ya el señor Duran, y se lo voy a repetir yo: estamos hablando de un referéndum que no se plantea con fuerza vinculante y con eficacia jurídica directa; lo que se está planteando desde el Parlament de Catalunya es un referéndum consultivo para conocer la voluntad política de los catalanes sobre cómo quieren construir su futuro colectivo. Es falso, pues, que esta propuesta niegue el derecho a decidir de los ciudadanos españoles. Por si usted no lo ha escuchado bien, se lo voy a volver a leer, señor Rajoy y espero que usted me escuche… (Pausa).

Es que yo puedo esperar a que el señor Rajoy deje de hablar por teléfono y pensar que me puede escuchar la vicepresidenta; pero si los dos hablan por teléfono, no tengo interlocutor. (Aplausos).

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Señor Coscubiela, le oímos el conjunto de los diputados.

El señor COSCUBIELA CONESA: Sí, pero tengo un especial interés en convencer a quien tiene la llave… (Pronuncia palabras que no se perciben).

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Señor Coscubiela (El señor Coscubiela sigue pronunciando palabras que no se perciben), señor Coscubiela, por favor, no se le está escuchando. Por favor, volvamos al debate que es el que tiene usted que hacer al conjunto de la Cámara, no al presidente del Gobierno porque esta no es una intervención del presidente del Gobierno. (El señor Coscubiela sigue pronunciando palabras que no se perciben). Señor Coscubiela, estamos muy acostumbrados a su forma de actuar aquí; por favor, continúe con su intervención al margen de si le atiende una persona o no le atiende ninguna. (Aplausos).

El señor COSCUBIELA CONESA: Señora vicepresidenta, no se preocupe que no me va a desestabilizar.

Señor Rajoy, escuche bien lo que dice la proposición de ley del Parlament de Catalunya. El referéndum consultivo es la fórmula más idónea para iniciar un proceso democrático, iniciar un proceso democrático, y no para definir en sí misma una realidad jurídica que dependerá —más claro, el agua— de la negociación política posterior de acuerdo con los principios de legalidad, sin excluir naturalmente los procesos de reforma constitucional. ¿Le parece a usted poca definición de intenciones sometimiento a la legalidad, a la constitucionalidad y sometimiento también a la voluntad de conjunto del pueblo español cuando se requiera hacer esas reformas constitucionales? Lo que pasa es que a usted no le interesa escuchar eso, sino otras cosas. El derecho a decidir es compatible con el derecho a que cualquier reforma de la Constitución sea sometida a la voluntad del conjunto de la ciudadanía de este país.

Señor Rajoy, podría estar dispuesto con usted a aceptar en términos dialécticos la interpretación de que el artículo 150.2 de la Constitución, en los términos en que se ha planteado en esta proposición de ley, no cabe. Pues bien, tienen ustedes al menos tres caminos. Fíjese usted bien: es una proposición de ley y tienen ustedes el 86% de la Cámara; admítala a trámite y póngale las garantías, los controles y mecanismos que permitan garantizar eso que usted dice que no está garantizado, y es que no se hace nada contra la voluntad de los ciudadanos de Catalunya. Eso lo pueden hacer ustedes, pero no lo hacen. ¿Por qué? Porque el problema no es ni la proposición de ley ni el camino escogido, el problema es a ustedes no les interesa ningún camino. Por cierto, nos ha planteado el señor Rubalcaba que el Parlament de Catalunya se ha equivocado de camino y en lugar del artículo 150.2 tendría que haber escogido el artículo 92 de la Constitución. ¿Está usted dispuesto, señor Rajoy, a aceptar ese nuevo camino, ese artículo 92 de la Constitución? No. ¿Están ustedes dispuestos a aceptar el artículo 122 del Estatuto de Autonomía, que ustedes no impugnaron y que forma parte del estatuto vigente? No. ¿Están ustedes dispuestos a aceptar la Ley de consultas catalana? No. Lo que les sucede a ustedes no es que no les guste este mecanismo, no es que no les guste el planteamiento que se les hace; lo que no les gusta es que los ciudadanos de Catalunya hablen, al igual que durante treinta y cinco años no les ha gustado que hablaran los ciudadanos españoles. Ese es el problema de fondo, señor Rajoy. Ustedes niegan a la ciudadanía catalana lo que han negado a la ciudadanía española durante treinta y cinco años. Solo tres referéndum en treinta y cinco años: Constitución española, OTAN y constitución europea. Menos mal que usted dice que los referéndums son para consultar temas de gran trascendencia; debe ser que, por ejemplo, la reforma del artículo 135 de la Constitución para someternos a los dictados de los mercados no era un tema de gran trascendencia y, por tanto, no era necesario someterlo a la consideración del pueblo español. (Aplausos). Lo siento, lo siento. Hoy utilizan la soberanía del pueblo español para contraponerla a la soberanía del pueblo catalán los mismos que acordaron hace tres años someter al pueblo español a la disciplina de los mercados y limitarles su soberanía. Por eso no tienen ustedes autoridad hoy para argumentar, como gran bandera quijotesca, la soberanía del pueblo español porque ustedes la han ninguneado durante treinta y cinco años. La ningunearon ya cuando votaron en contra de la Constitución. Déjeme que le diga, señor Rajoy, que usted debería ser un poco más modesto en el momento de alardear de constitucionalismo. Ustedes votaron en contra de la Constitución, han hecho desde el principio todo lo que han podido para interpretarla restrictivamente y se han hartado de utilizar todos los medios a su alcance, todos —los tribunales, el Tribunal Constitucional, campañas de recogida de firmas—, para ir en contra de un desarrollo progresivo de la Constitución, y no solo en los temas de ordenación territorial, también en los temas de derechos fundamentales. Escucharle a usted argumentar el derecho de huelga y el derecho de manifestación, suena un poco extraño por no decir alguna otra cosa. Señor Rajoy, desde ese punto de vista déjeme que le diga, sinceramente, que este no es un conflicto nuevo en la historia de España. La historia nos dice que este tipo de conflictos solo se han resuelto cuando se ha utilizado la capacidad política, la capacidad de pacto. Estamos ante un conflicto político que solo la política puede resolver.

Usted dice: No hemos cerrado ninguna puerta porque no hay ninguna que estuviera abierta. No señor, usted ha dado portazos permanentemente, ha dado portazos al Estatuto de Autonomía de Catalunya y bastante sonoros, da portazos en estos momentos a esta consulta y nos amenaza con dar portazos a cualquiera de las propuestas que se planteen en esos términos. Señor Rajoy, recuerdo su frase preferida: lo único que no se puede hacer es no hacer nada. Aplíquesela a este caso concreto, haga algo, no se sitúe en el inmovilismo. Estoy de acuerdo con usted en que este conflicto no se resuelve con llamadas al unilateralismo, pero tampoco con llamadas al inmovilismo ni con el seguidismo de los inmovilistas, y mucho menos con el tacticismo partidista con el que han actuado los gobiernos  durante treinta y cinco años. Hoy, señor Rajoy, señor Rubalcaba, me he sentido un poco sorprendido. Se han puesto ustedes a disputar quién tiene más mérito en el desarrollo autonómico. No tengo ningún tipo de duda sobre quién tiene más mérito, pero déjenme que les recuerde cómo han actuado ustedes en relación con el tema del desarrollo autonómico. ¿Recuerdan ustedes qué pasó en el año 1990 cuando Felipe González acordó transferir el 15% del IRPF a Catalunya y, por extensión, a todas las comunidades autónomas? La reacción del PP fue: España se rompe. ¿Y saben ustedes qué pasó después, cuando al cabo de unos años Aznar estuvo en el Gobierno y decidió que en vez del 15% era el 30% del IRPF? Pues que la frase España se rompe la pronunció el Partido Socialista Obrero Español. (Rumores.—Aplausos). Ese es el tacticismo que está acabado. Porque entre España se rompe y España se rompe, ni ustedes ni ustedes han tenido problema en pactar con la derecha catalana con la que han compartido la orientación de las políticas económicas, fiscales y laborales de estos treinta y cinco años. Es esto lo que ha llegado a su fin, este tacticismo. España no se rompe, señor Rajoy, porque se consulte a la ciudadanía de Catalunya, tampoco se hubiera roto si se le hubiera consultado la reforma del artículo 135 de la Constitución; por supuesto que no; España se rompe, se ha roto ya, está fracturada como consecuencia de las políticas sociales y del crecimiento brutal de la desigualdad y de la pobreza. España no se rompe territorialmente, España se rompe fracturada socialmente.

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Señor Coscubiela, vaya terminando.

El señor COSCUBIELA CONESA: Voy terminando, señora presidenta.

Nuestro grupo les propone en términos claramente positivos que abordemos este conflicto en el marco de un debate más amplio, que es el marco de un nuevo proceso constituyente en el que no haya nada que esté vetado, ninguna reforma que esté vetada como ha planteado el Tribunal Constitucional. Desde ese punto de vista, nuestro planteamiento tiene cuatro patas: primera, debe reconocerse que la convivencia en España en un Estado federal es voluntaria y no forzada y, por tanto, que los ciudadanos de Catalunya tienen el derecho a ser consultados sobre su futuro político y que ninguna de las opciones que elijan puede ser vedada, incluso si eligen la independencia, por supuesto. No hay propuesta federal creíble si no se reconoce previamente el derecho a decidir sin exclusiones, no es posible. Segundo, debe reconocerse constitucionalmente el carácter plurinacional y plurilingüístico de España, si algo nos demuestra el proceso europeo es que no es posible identificar naciones con Estados. Tercero, debe asumirse que el actual Estado autonómico, que ha tenido éxitos claros importantes, sufre de fatiga y que es necesario discutir una nueva organización política. Cuarto, debe entenderse que la igualdad de derechos de los ciudadanos es absolutamente compatible con la diversidad de formas políticas, lo contrario a la igualdad no es la diversidad sino la desigualdad. Lo que hoy hace profundamente desiguales a los ciudadanos españoles en su derecho al empleo, a la sanidad, a la educación, a la vivienda, a los servicios sociales no es la comunidad autónoma en la que viven sino la clase social a la que pertenecen, eso es lo que hace diferentes y desiguales y eso es lo que está rompiendo España. (Aplausos). Igualdad y diversidad no son incompatibles, cuanto más pronto se abra la vía del diálogo, más pronto tendremos una solución.

Señor Rajoy, usted hoy no quiere pero se puede encontrar en un momento determinado que quiera y no pueda, porque usted nos ha demostrado —y el Partido Popular— la facilidad con la que pasa del principismo al tacticismo, la facilidad con la que el PP se acuesta con un: España se rompe y se despierta hablando catalán en la intimidad. Lo que sería una vergüenza es que lo que para ustedes es hoy un principio…

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Señor Coscubiela, tiene que finalizar.

El señor COSCUBIELA CONESA: …lo que para ustedes es hoy un principio se terminará convirtiendo en un movimiento táctico. En ese sentido, hoy no se acaba nada; si ustedes creen que con el no cierran la puerta a todo, se equivocan. Señor Rajoy, las aguas democráticas tienen mucha fuerza; si las aguas democráticas no tienen cauce, se pueden encontrar con dos situaciones: una que se estanquen, lo cual no es una buena solución; otra es que cojan fuerza y derriben todos los diques. Creo que eso no interesa a nadie, lo que interesa es la solución del diálogo y en ese sentido permítame…

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Señor Coscubiela.

El señor COSCUBIELA CONESA: ¿Puedo terminar con Azaña?

La señora VICEPRESIDENTA (Villalobos Talero): Acabe usted con Azaña. (Risas).

El señor COSCUBIELA CONESA: Gracias.

Permítame que le lea, señor Rajoy, unas citas que creo que son muy oportunas, son de mayo de 1932, de cuando se discutía en el Congreso de los Diputados el debate sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña. Entre las muchas cosas sensatas que en aquel momento Azaña les dijo a los diputados y los senadores había dos cosas que me gustaría reflejarle a usted: “A nosotros, señores diputados, nos ha tocado vivir y gobernar en una época en que Cataluña no está en silencio sino descontenta, impaciente y discorde”. Pues bien, guste o no guste, esa nueva realidad ha vuelto a aparecer. Segunda cosa que dijo entre las muchas cosas lúcidas: “Todos los problemas políticos, señores diputados, tienen un punto de madurez antes del cual están ácidos y después, pasado este punto, se corrompen y se pudren”. A usted se le está pudriendo este conflicto en las manos y desgraciadamente se le está pudriendo a la ciudadanía de Cataluña. Usted a lo mejor se lo merece, pero los ciudadanos españoles no.

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Una respuesta a La posición de La Izquierda Plural sobre la consulta catalana

  1. 39escalones dijo:

    Pero ni esta intervención, ni ninguna otra a favor de la consulta, me explica por qué yo no puedo votar si la parte de mi familia que vive en Barcelona, de repente, sin venir a cuento y por cuestiones de fe, que no racionales, va a ser extranjera o a vivir en el extranjero (cosa que Cataluña no ha sido con respecto a Aragón en novecientos años), y un señor de Lérida o Gerona que no nos conoce de nada, sí que puede.
    Lo que esta intervención no dice, ni ninguna otra a favor o en contra de la consulta, es que los territorios no tienen derechos, que la tierra nunca puede estar por encima de las personas, y que cuando unos y otros se empeñan en eso, los debates públicos terminan siendo tan infantiles, absurdos e incluso estúpidos como el que gira alrededor de todo esto, pilotado por unos tipos que a lo único que aspiran es poder seguir robando a su pueblo impunemente como desde que estrenaron el autogobierno constitucional. ¿No se habló en el debate de la corrupción en CiU? ¿Qué clase de debate fue ese?
    Abrazos

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