Reclamando la prohibición del fracking

Intervención del Diputado de CHA (La Izquierda de Aragón), Chesús Yuste, en defensa de la moción del G.P. La Izquierda Plural, sobre el desarrollo en España de la técnica de extracción de gases no convencionales denominada fracturación hidráulica o «fracking». (Pleno, 13/02/2013).

Chesús YusteEl señor YUSTE CABELLO: Señora presidenta, señorías, el pasado 19 de diciembre interpelé al ministro de Industria sobre una técnica de extracción de hidrocarburos no convencionales que se está desarrollando muy rápidamente en España en los últimos años a pesar de suponer un enorme impacto ambiental, con elevados riesgos de contaminación de acuíferos y del aire y, por tanto, también riesgos para la salud de las personas y el medio ambiente. Esta controvertida técnica se conoce como fracturación hidráulica o fracking y ha generado una ola de rechazo en todas las comunidades autónomas por donde está asomándose. Esperaba que el ministro antepusiera el principio de precaución, que escuchara los argumentos de la comunidad científica, la preocupación de las plataformas ciudadanas que están surgiendo por todo el territorio, que escuchara las dudas y más que dudas que se plantean desde Gobiernos y parlamentos de comunidades autónomas -Cantabria, Aragón, ahora también Asturias-, pero no, la respuesta del ministro en la pasada interpelación fue «barra libre», como en otras materias de su competencia, barra libre para que las grandes compañías hagan lo que quieran, y todo bendecido con la excusa de la crisis. Nunca un Gobierno ha actuado con más irresponsabilidad que este; con tanta, puede ser, pero no con más. Hasta comunidades autónomas que cuentan con Gobierno del Partido Popular han expresado claramente que no confían en este ministro. El presidente de Cantabria, Ignacio Diego, sin ir más lejos, no ve esa seguridad que sí ven los defensores del fracking, y por eso ha aprobado recientemente un proyecto de ley para prohibir esta práctica en su comunidad autónoma, y espera que pueda estar en vigor esa ley en el mes de marzo.

En ese contexto de desconfianza generalizada hacia el Gobierno en esta materia he presentado, en nombre del Grupo Parlamentario de La Izquierda Plural, una moción en la que se reclama que en tres meses se apruebe un proyecto de ley que prohíba el uso del fracking, precisamente en aras del principio de precaución, conscientes de los riesgos que esta técnica conlleva para la salud de las personas y para el medio ambiente. Y, mientras tanto, que se suspendan de inmediato todas las actividades de prospección, exploración, investigación y explotación de hidrocarburos no convencionales que supongan el uso del fracking, por tanto, que no se autorice ninguna nueva solicitud y que se dejen en suspenso las ya autorizadas. Y, finalmente, que se impulse un cambio de modelo energético basado en la energías renovables y en el ahorro de la eficiencia energética en lugar de seguir obsesionándonos en prolongar la dependencia de los combustibles fósiles intentando alargar de forma inútil la vida de estos hidrocarburos. Es una moción clara que da respuesta a las inquietudes de la sociedad ante un Gobierno que se preocupa más por atender las necesidades de las grandes empresas que por atender a la ciudadanía.

Señoras y señores del Partido Popular, el rechazo al fracking no es de gente del campo presuntamente desinformada, como puedan pensar ustedes, ni de ecologistas trasnochados, como se puedan imaginar. A la cabeza del no al fracking están profesores e investigadores universitarios, sobre todo geólogos e hidrogeólogos, como los que firmaron las alegaciones al proyecto de fracking que se pretende instalar en el Maestrazgo entre las comunidades de Aragón y el País Valenciano; especialistas de diversas universidades, como la Jaime I de Castellón, la de Valencia, la de Alcalá de Henares, la de Sevilla, la Complutense, la de Alicante o la de Zaragoza, científicos que coinciden en la necesidad de paralizar esta locura.

El ministro tuvo la osadía en su interpelación de hablar de consenso científico para justificarse, pero ¿de qué consenso científico hablaba el ministro? Existen infinidad de informes científicos de centros prestigiosos, como el Tyndall Center, que advierten de la agresividad del fracking y de su muy elevado impacto ambiental. Claro, estos son informes independientes, informes no financiados por el poderoso lobby de las empresas energéticas que se dedican a explotar estos gases no convencionales, y estoy seguro de que el Gobierno prefiere despreciar estos informes independientes y encontrar otros informes a los que hacer más caso, que habrán sido seguramente elaborados a demanda.

En estas últimas semanas se han producido algunas novedades que me parecen reseñables, como las declaraciones de la directora de la Agencia Europea de Medio Ambiente, el máximo órgano consultivo en esta materia, Jacqueline McGlade, que cree que la Unión Europea debe regular el fracking, que considera que fue un error dejarlo en manos de cada Estado. Y cito textualmente: «la legislación nacional no traspasa fronteras, pero los impactos del fracking sí». Abundaba la señora McGlade también en otros argumentos que modestamente yo utilicé durante la interpelación: que el fracking es menos viable económicamente de lo que se cree y que las ventajas de las energías renovables superan con creces, desde todos los puntos de vista, a las de los gases no convencionales, sobre todo desde el punto de vista económico. No voy a repetir la abundancia de datos que utilicé durante la interpelación, se pueden consultar en el “Diario de Sesiones”.

Los argumentos de los especialistas son concluyentes: no vale la pena arriesgarnos con el fracking, no vale la pena convertir el país en un queso gruyere contaminando acuíferos y contaminando el aire, poniendo en riesgo la salud y además todo ello a un precio altísimo; les recuerdo que cuesta el doble la explotación del fracking que la explotación del gas convencional. Es un dato relevante. No vale la pena, los riesgos son demasiados. Promover el fracking es, además, escoger un camino equivocado, supone seguir alimentando el cambio climático, retroceder en las políticas energéticas del futuro y frenar definitivamente el desarrollo de las energías renovables. Por eso, una vez más, pido el voto favorable a esta moción, para parar el fracking y para cambiar de modelo energético hacia un modelo sostenible, limpio y seguro.

Muchas gracias. (Aplausos).

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