Recuérdame…

Emilio Gastón dice conocer a José Antonio Labordeta desde antes de nacer. Yo no puedo decir lo mismo. Tendría yo doce o trece años cuando tengo conciencia de haber escuchado por primera vez la voz de José Antonio Labordeta. En la asignatura de música y dramatización, el profesor, un Hermano de La Salle vasco (de nombre Juan Luis, creo) dedicó varias clases a escuchar a los nuevos cantautores: hizo una selección muy especial de la que recuerdo a Quilapayún (Cantata de Santa María de Iquique), Lluís Llach (Campanades a morts), Urko y Gorka Knörr, La Bullonera y Labordeta. Fue todo un descubrimiento para mí. Por mi cumpleaños o por Navidad en casa me regalaron esos discos (entonces eran cintas de cassette): ‘Labordeta en directo’ y el de Quilapayún. Era otra forma de ver el mundo, otra forma de hacer poesía… con la guitarra y en pie de lucha. Es de esas cosas que te marcan un poco la vida.

Años más tarde, acudí con mi hermana a ver el rodaje de una película porque participaban algunos de nuestros héroes de juventud: Labordeta, Emilio Gastón… La dirigía Félix Zapatero, recreaba la vida de la Zaragoza musulmana y se rodaba en el Palacio de la Aljafería. Creo recordar que se titulaba ‘Ben-Ghali’ (echadme una mano con los recuerdos, porfa). El azar quiso que pidieran mi participación para repetir una escena y ahí andaba yo, con turbante y chilaba, haciendo de extra en el mihrab de la Aljafería. La verdad es que, con mis luengas barbas de entonces, daba perfectamente con el papel (tengo unas fotos bien guapo que lo atestiguan). Así que coincidí con Labordeta en el patio de aquel palacio en el que luego trabajaríamos juntos durante el año en que coincidimos como Diputados (1999-2000). No sé si él lo recuerda. Supongo que se lo comenté en su momento.

Años más tarde nos conocimos de verdad. Yo ya había sido elegido Diputado y él colaboraba con CHA. Tuve la oportunidad de entrevistarle en un programa en Antena Aragón, una especie de cara a cara en el que una persona conocida entrevista a otra. Elegí a Labordeta para vivir esa experiencia y la verdad es que fue un rato muy agradable, en el que recorrimos su trayectoria, hablamos de sus obras y, claro, de Aragón, la pasión que compartimos. Supongo que tengo un VHS en mi videoteca con la grabación. (Tal vez no sea como la que le hizo Luis Alegre en Aragón TV, pero seguro que lo hicimos muy bien también).

Labordeta, en el centro del Grupo Parlamentario CHA (Cortes de Aragón, 1995)

Luego me ha tocado dirigir varias campañas electorales en las que José Antonio ha sido cabeza de cartel: las generales de 1996 (¡casi…!), las europeas y autonómicas de 1997 (en que Labordeta salió elegido Diputado de las Cortes de Aragón; iba de 4 por Zaragoza), las generales de 2000 (en que se estrenó como “la voz de Aragón en Madrid”) y las de 2004 (en las que revalidó el escaño). Infinidad de recuerdos, infinidad de anécdotas por todas las esquinas de Aragón, muchísimas batallas y muchas satisfacciones… El aragonesismo político que CHA representa le debe mucho a su generosa disponibilidad para poner la cara y echar una mano cuando hacía falta. Y Aragón también le debe mucho. Precisamente ahora, mientras se debaten en Madrid los raquíticos Presupuestos del Estado que vuelven a olvidar las necesidades de Aragón, se echa mucho de menos un Diputado aragonesista que alce la voz en favor de nuestra tierra. Pero los aragoneses en las últimas elecciones generales votaron en clave bipartidista y olvidaron la importancia de que la enorme labor de Labordeta durante estos ocho años en el Congreso pudiera tener continuidad.

Anteayer el Teatro Principal de Zaragoza se llenó para rendirle homenaje. Creo que es la presentación de un libro más multitudinaria que se ha hecho en la historia. Claro, el personaje y la ocasión bien lo merecían. Fue un acto emotivo. Quizá se eligieron canciones más bien tristes. Puede que no estuvieron todos los que eran y que no eran todos los que estuvieron. Pero fue un buen espectáculo, suficientemente íntimo para poder emocionarnos a gusto. Por eso, también a mí me afloran los recuerdos. Y en febrero, cuando presente su nuevo libro, ‘Memorias de un beduino’, será otro buen motivo para rendirle tributo. La verdad es que un par de homenajes de éstos al año no vendrían nada mal. 😀

Emulando a Vicente Pinilla, terminemos con un “¡Viva el Abuelooooo!”. “¡Vivaaaa!”

Sobre el evento singular de anteayer, podéis leer los blogs de: Marisancho, Entrenómadas, Mamentxu, Ángel, Charo… y ver las fotos de Primo y Melendo.

Esta entrada fue publicada en Actualidad, Historia de CHA, Literatura, Música, Personal. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Recuérdame…

  1. Inde dijo:

    Yo me alegro mucho de que en febrero haya otra ocasión de demostrarle a Labordeta lo que le queremos. Esta vez, además, de manera más directa, sin escenario de por medio que marque distancias ni representaciones institucionales. Volverá a ser una gozada, pero más: a pie de calle.

    Besicos y gracias por el enlace, guapo.

  2. Adrián dijo:

    Las personas que pudimos asistir presenciamos un espectáculo maravilloso. Probablemente en Zaragoza no volverá a verse otro encuentro de estas características con tanta gente de la cultura, el arte, la música, etc… juntas.

    Entalto Labordeta!
    Entalto Aragón!

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