Debate sobre el caso Repsol-YPF

Ayer compareció de urgencia en la Comisión de Industria del Congreso el ministro José Manuel Soria para exponer la posición del Gobierno acerca de la nacionalización de YPF por la República Argentina. En nombre del G.P. IU, ICV-EUiA, CHA: La Izquierda Plural intervinimos los dos diputados de la Comisión: me repartí el tiempo con Laia Ortiz (ICV), que se centró más en aspectos de política energética. Por eso, para que tengáis una visión completa de nuestra posición, os incluyo aquí la transcripción de ambas intervenciones.

Comparecencia para informar sobre la expropiación de las acciones de Repsol en YPF, a petición propia, del ministro de Industria, Energía y Turismo. (Comisión de Industria, Energía y Turismo, 24/04/2012).

El señor PRESIDENTE: A continuación, por el Grupo Parlamentario de La Izquierda Plural, que va a compartir el tiempo, tiene la palabra don Chesús Yuste.

El señor YUSTE CABELLO: Señor ministro, el Grupo Parlamentario de La Izquierda Plural no comparte la primera reacción de su Gobierno ante este conflicto, pues fue desproporcionada y -si me permite la expresión- cargada de testosterona patriotera, y así desde luego no se pueden resolver los problemas internacionales. Si se quiere jugar a la madrastra patria, se va a contribuir a generar todavía más rechazo en las opiniones públicas y en las sociedades de América Latina, y por supuesto mi grupo no va a apoyar ninguna medida que pueda provocar enfrentamiento entre los pueblos del Estado español y los de América Latina, entre los que deben continuar primando unas relaciones de fraternidad e igualdad. Este no es un conflicto entre Argentina y España, señor ministro, sino un problema que atañe exclusivamente al Gobierno de la República Argentina y a una empresa privada de carácter multinacional, bajo dirección española, es verdad, pero tampoco podemos considerarla como empresa española -no estoy seguro siquiera de que sea una empresa europea-, en tanto que mayoritariamente el capital no es español. Hay un fondo de inversión extranjero con importante presencia de Estados Unidos y existe también la participación de la empresa pública mexicana Pemex. No he sumado si hay mayoría europea, pero en todo caso está claro que hay una mayoría extranjera. Pongamos entonces las cosas en su sitio. A nosotros nos preocupan más los trabajadores de Repsol que sus accionistas.

Podríamos también hablar sobre la aportación de beneficios de esta empresa en su contribución tributaria en España, sobre las operaciones que realizan ciertos paraísos fiscales o de que solo tributa en España por el 25% de sus beneficios totales. Eso nos lleva a centrar la cuestión en sus justos términos, es decir, Repsol está en Argentina para hacer negocio y no para hacer patria. Por tanto, el Gobierno debería actuar en consecuencia.

Sobre el conflicto realmente existente, los partidos que formamos La Izquierda Plural entendemos que la República Argentina tiene derecho a recuperar la titularidad y el control sobre sus recursos naturales ateniéndose a la legislación vigente. Ateniéndose a la legislación vigente. Los Estados soberanos tienen derecho a reservarse sectores estratégicos. La propia Constitución española prevé esa posibilidad también; no lo olvidemos. El problema, a nuestro juicio, es cómo se ejecuta ese proceso de nacionalización. En primer lugar, tenemos que hablar de las formas. No nos parece aceptable en absoluto la sobreactuación que se produce en la irrupción de las autoridades argentinas en la central de Repsol-YPF en Buenos Aires y la expulsión por la fuerza de sus directivos. Tampoco podemos admitir el allanamiento injustificado de la residencia del señor Brufau en Buenos Aires. Son gestos deplorables que rechazamos. Entendemos que son gestos impropios de un Estado como la República Argentina.

En segundo lugar, tenemos que hablar del fondo. La empresa Repsol tiene derecho a recurrir a todas las vías jurisdiccionales oportunas, tiene derecho a ampararse en la legislación comercial internacional, tiene derecho a buscar cauces de arbitraje para intentar resolver el conflicto y, por supuesto, tiene derecho a exigir el cobro de una indemnización justa. Y ya está. Es decir, ni amenazas entre Estados ni boicot a productos argentinos ni arengas patrióticas que puedan provocar las bajas pasiones de los sectores más reaccionarios de nuestra sociedad. A un Gobierno hay que pedirle responsabilidad y mesura. Quizá estamos viendo un aparente giro hacia la moderación por parte de su Gobierno y espero que sea real.

Sobre otras cuestiones, entendemos que no es el lugar para plantearlas. No vamos a entrar en las razones de la señora Fernández ni en sus contradicciones ni en la entrada futura o no de otro socio extranjero en sustitución de Repsol. No somos el Parlamento argentino y, por tanto, no nos corresponde entrar en esas casuísticas.

El señor PRESIDENTE: A continuación, tiene la palabra doña Laia Ortiz.

La señora Ortiz Castellví: Quiero también agradecerle al ministro su comparecencia y la celeridad con la que ha venido a este Congreso. Es oportuno y pertinente aprovechar este debate y este capítulo para trasladarle también algunas reflexiones sobre política energética. Usted ha dicho que este suceso tendría consecuencias en la seguridad energética de España y, por tanto, es pertinente trasladarle algunas lecciones que debemos aprender de todo lo que está sucediendo.

En primer lugar, nos preocupa el patriotismo multinacional. Ustedes subieron mucho el tono al principio y han venido a identificar los intereses de Repsol con los intereses de España. Nos preocupa esa confusión sobre sus deberes, porque creemos que, en primer lugar, nos debilita como país y como Estado; y también nos preocupan las consecuencias que puede tener en sus decisiones en la política energética esa confusión de intereses. ¿Por qué creo que es importante cuando hablamos de la cuestión energética? De sus declaraciones se deduce que si los intereses de Repsol son los de España, la política energética de España -y esta sí que es de su responsabilidad directa- estará también secuestrada parcialmente por esos intereses de Repsol. Le pondré dos ejemplos que vienen a colación. Usted ha hablado del biodiésel. Es cierto que el viernes decidieron que el biodiésel era estratégico para España, pero hace dos años que está pendiente de tomar esa decisión. ¿Por qué no se tomó esa decisión? ¿Quién influía para que ni el Gobierno anterior ni el actual tomaran esa decisión?

El 22 de febrero hicimos el debate en esta Comisión y la diputada popular dijo que debíamos enmarcar el debate del biodiésel en un debate más amplio sobre energía. Creo que el viernes no hubo un debate amplio de energía, hubo una decisión de ojo por ojo, diente por diente. Nosotros compartimos esa decisión de apostar por la defensa del biodiésel, pero no creemos que se tome en el momento más adecuado o, como mínimo, con una toma de decisiones estratégica.

En segundo lugar, quiero hablar de cómo condiciona esa confusión de  intereses. Han autorizado las perforaciones petroleras ante las costas de Canarias, poniendo en riesgo intereses públicos, amenazando la principal fuente de empleo en Canarias y la biodiversidad, en contra de lo que decían los gobiernos locales. ¿Quién lo pedía, quién estaba detrás de pedir la autorización de esas perforaciones? O, por ejemplo, cuando suprimen las políticas de ahorro y eficiencia energética porque no interesa reducir la dependencia del petróleo, ¿quién influye en esas decisiones? Creo que es relevante poner de manifiesto o identificar en este capítulo, en estas declaraciones sobre qué intereses son españoles y cuáles no, los peligros que tienen esas confusiones. Debemos abordar este debate desde el punto de vista estratégico. La miopía de los Gobiernos españoles, de todos, es considerable. La Agencia Internacional de la Energía lleva años alertando a todos los Gobiernos de que las reservas de gas y petróleo crecen menos que su demanda, y esto marca una nueva situación energética mundial de precios elevados. Precisamente esa nueva situación ha llevado a que en la última década se haya incrementado la nacionalización de las reservas por parte de todos los países suministradores. Los casos han sido numerosos y, por lo tanto, la decisión de Argentina no sorprende en este nuevo escenario. Estamos de acuerdo en que no sabemos qué va a pasar, no sabemos si esto va a acabar siendo una empresa nacionalizada o al servicio de quién va a acabar. Compartimos esa incertidumbre y podemos tener sospecha de cómo va a terminar, pero lo que sí está claro es que debemos abordar la insostenibilidad del modelo, porque eso sí que hace vulnerable a España, que tiene una dependencia energética superior al 80% y más del 50% de sus necesidades energéticas cubiertas por el petróleo. Eso sí que genera inseguridad, sobre todo porque España no tiene petróleo y depende de países inestables, de decisiones como las que ha tomado Argentina, pero también Irán hace unos meses. Yo creo que eso sí que obliga al Gobierno a tomar decisiones. Mientras países como Italia, Alemania o Francia defienden la identidad nacional de los sectores estratégicos como el de la energía, aquí se está perdiendo esa soberanía bajo el paraguas de la liberalización. Por eso le pedimos, señor ministro, que aproveche las lecciones de estos días y de este capítulo en política de relaciones internacionales, pero también de energía. Le pedimos que España se dote de una política energética exterior que entienda la energía como un bien básico y estratégico y se anticipe a los cambios geopolíticos. Asimismo le pedimos que el primer objetivo energético sea la independencia energética nacional reduciendo el consumo de combustibles fósiles y que apueste decididamente por las renovables y no al revés. Creemos que es urgente.

Quiero hacer una última reflexión. Como ministro, y si considera que estas empresas también representan en cierta manera a España -porque también estas empresas juegan a hacer política en los países donde están-, nos gustaría que se preocupara por el comportamiento de estas empresas en términos de derechos humanos, de biodiversidad y de huella ecológica. No voy a entrar en el maniqueísmo de la presidenta argentina, no voy a entrar en eso, pero sí creo que como representantes públicos debemos tener presente ese comportamiento.

El señor PRESIDENTE: Vaya terminando, señora Ortiz.

La señora ORTIZ CASTELLVÍ: Cuando escuchamos estas exaltaciones patrióticas deberíamos ser conscientes de lo lesivas que son para muchos ciudadanos del mundo, sean argentinos, españoles, canarios o ecuatorianos, por ejemplo, que han sufrido las consecuencias de ese modelo neocolonial y de desarrollo insostenible. Creo que es un buen momento para recapacitar y reflexionar sobre nuestro modelo energético.

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