4 Noviembre 2009...1:37 pm

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Pues sí, después de tantos meses de negociaciones, de tiras y aflojas, cuando ya parecía resuelto el enigma, el futuro de Opel vuelve al punto de partida. Ayer General Motors, la matriz norteamericana (controlada por la administración Obama, recordémoslo), decidió finalmente no vender Opel Europa a la austrocanadiense Magna y a su socio ruso Sberbank, a pesar de que la transacción se daba por hecha desde hace meses. El temor a que la tecnología de GM pudiera acabar en manos rusas y las mejores expectativas que presenta el mercado automovilístico en el último trimestre parecen ser las causas del cambio de criterio.

¿Y ahora qué? La incertidumbre continúa en las plantas europeas. Los sindicatos y los gobiernos europeos deberán volver a prepararse para repetir la coreografía de la negociación no ante Magna, sino ante General Motors. ¿Estamos ante una solución mejor o peor que el plan industrial de Magna que los trabajadores acababan de aceptar? Supongo que es pronto para sacar conclusiones. Pero podemos recordar algunas cosas que se decían hace tiempo.

De entrada, antes del verano por estos lares se tenía miedo de la opción Magna y se soñaba con que los americanos al final no quisieran desprenderse de Opel Europa. Se decía entonces que en Detroit conocían bien las virtudes de Figueruelas y que, si se aplicaban criterios empresariales (y no políticos), la planta aragonesa no sería sacrificada en favor de plantas obsoletas como las de Alemania oriental. Pues bien, si eso era verdad, ahora deberá demostrarse. Tal vez la reconquista americana devuelva el epicentro de la compañía europea desde el Este al Oeste. La reacción de Berlín evidencia que se sienten los principales perjudicados por la decisión de Detroit. Quizá una mala noticia en Alemania pueda ser una buena noticia en Aragón. ¿O no?

En todo caso, se nos da una segunda oportunidad. Los gobiernos de España y de Aragón, que llegaron tarde a la solución Magna, ahora que ya se han espabilado es previsible que estén a la altura de las circunstancias en este nuevo proceso negociador.

Pero que nadie cante victoria antes de hora. El acuerdo entre Magna y los trabajadores de cada una de las plantas europeas ha dejado al descubierto las cartas de los negociadores. Detroit ya sabe hasta dónde están dispuestos a ceder los trabajadores de Figueruelas. En términos de rentabilidad, puede que GM prefiera sacrificar plantas obsoletas en el Centro y Este de Europa y salvaguardar la planta más productiva (que es la aragonesa), pero ¿por qué va a mantener la plantilla de Figueruelas intacta o casi intacta, si los trabajadores ya habían aceptado 900 despidos?

Comienza de nuevo la partida, pero esta vez la baraja no la tiene la Sra. Merkel, sino un anónimo consejo de administración en la capital del estado de Michigan.

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