7 Mayo 2008...7:28 am

Recordando el ‘Petromocho’ (Asturias, 1993)

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Asturias hace 15 años fue sacudida por un escándalo político que llegó a costarle la cabeza al Presidente del gobierno autonómico. Le llamaron el Petromocho. No sé por qué, circula últimamente por la Red y creo que puede interesaros.

Aquella historia trata de un tal Jean-Maurice Lauze, un intermediario francés (cuya documentación estaba supuestamente verificada por un notario suizo, de nombre Roland Rochat), que, en octubre de 1992, comenzó a negociar, en representación del Banco Internacional Saudí, con el Gobierno asturiano que presidía Juan Luis Rodríguez-Vigil (PSOE). Llegó con la promesa de invertir hasta 100.000 millones de pesetas (unos 600 millones de euros) en un proyecto para construir una refinería de petróleo en las cercanías del puerto de El Musel, en Gijón. La negociación llegó a durar hasta siete meses, y el proyecto estaba en camino de recibir una subvención estatal de 1.000 millones de pesetas (unos 6 millones de euros).

El proyecto fue anunciado en mayo de 1993, a bombo y platillo, siendo presentado como una de las mayores inversiones industriales jamás realizadas en España. (No sé si la mayor desde los tiempos de los Reyes Católicos o incluso antes). La construcción comenzaría en 1994 y se completaría en 1998. La refinería, con una capacidad de producción de 180.000 barriles al día, crearía hasta 4.000 puestos de trabajo.

Apenas una semana después (y a tan sólo dos de las elecciones generales) el diario gijonés El Comercio, tras una investigación realizada por tres de sus redactores, destapó el fraude. El Banco Internacional Saudí confirmó que no tenía ningún conocimiento del proyecto anunciado, y saltó el escándalo: la ingenuidad del gobierno asturiano parecía haber llegado al punto de dejarse engañar durante meses por un simple falso intermediario.

El Gobierno asturiano, con el presidente Rodríguez-Vigil y el Consejero de Industria Víctor Zapico a la cabeza, se mostró públicamente confundido por los hechos y reconoció que no sabía en absoluto el objetivo del montaje, aunque aseguró que Lauzet no percibió ninguna cantidad económica durante las negociaciones. Supongo que dirían eso tan socorrido de que, “si al final no sale, no nos ha costado nada”.

Además, el portavoz del Gobierno llegó a sugerir en público la posibilidad de que todo fuera un montaje para desacreditar al PSOE.

En cualquier caso, Rodríguez-Vigil se vio obligado a dimitir en los días siguientes, citando razones de «dignidad política». La presidencia fue asumida por Antonio Trevín Lombán. Mientras, Lauze mantuvo su declaración de inocencia, aunque fue condenado a un año de prisión por falsedad documental. El asunto nunca llegó a ser aclarado completamente. Todavía hoy la oposición acusa al gobierno asturiano de carecer de política industrial por padecer el “síndrome del Petromocho”.

Ay, Asturias, qué país más hermoso. Y muy digno, ¿eh?, que allí la gente dimite por dignidad política cuando le han tomado el pelo. Sí, señor.

[Fuente: Wikipedia].

2 comentarios

  • La que he liado…, je,je.

    Hable de él un día en un comentario de una noticia en El Periódico de Aragón…. y, días después, tras unas cuantas referencias en varios ámbitos, llega hasta el blog de Chesús Yuste.

    ¡Esto de internet es la leche!

    ¡Gran Scala, no!
    ¡Petromochos versión aragonesa, no!

    ¡Desarrollo sostenido y sostenible en lo económico, social y medioambiental de Monegros y de Aragón!

  • Pues sí, Dani, el recuerdo del Petromocho que hizo caer al gobierno asturiano, antes o después, era inevitable.
    Te confieso que el asunto me vino a la cabeza desde el principio (un proyecto de envergadura colosal, un negocio ‘poco convencional’…). Yo recordaba el ‘Petromocho’ de hace 15 años (también lo recordamos cuando la polémica del Rubbiatrón en tiempos de Lanzuela), pero, en este caso, sacarlo a colación demasiado prematuramente podría ser acusado fácilmente de poco riguroso (e incluso podría ser contraproducente para nuestra posición). Ahora, en cambio, vistos los problemas de los promotores en la compra de los terrenos y, sobre todo, vista la investigación de ‘El Periódico de Aragón’ sobre ILD, resulta más que oportuno refrescar la memoria.

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