5 Febrero 2007...10:57 am
El Estatuto, en la Picota
Muy interesante análisis el de José Luis Trasobares en El Periódico de Aragón de hoy. No te vayas sin leerlo. (Para más información: el estudio comparativo sobre Estatutos, en distintos formatos, en la web de CHA: pulsa aquí).
El Estatuto, en la Picota
José Luis Trasobares
(El Periódico de Aragón, 05/02/07).
“Si las cosas siguen como hasta ahora, y el apocado texto elaborado en La Aljafería ha de sufrir recortes importantes, lo mejor sería desistir de la reforma. A ver si damos la nota, por una vez”.
La reforma del Estatuto de Autonomía de Aragón se ha quedado atascada en las Cortes Generales. Cuando otras comunidades tienen ya sus textos a punto de caramelo, la nuestra tropieza cada día con nuevos inconvenientes e imposiciones. El consenso en La Aljafería de PSOE y PP ha impresionado muy poco a sus respectivos conmilitones en el Congreso de los Diputados, que pretenden limar el proyecto aragonés hasta dejarlo, una vez más, desprovisto del más mínimo asomo de personalidad política. Mientras, en Andalucía, el conservador Arenas ya anuncia que, en la campaña del PP ante el inminente referéndum para aprobar la reforma de aquel territorio, el trasvase del Ebro al Sur será un argumento esencial. Im-presionante.
El problema de fondo es que PSOE, PP, PAR e IU llevaron a Madrid una reforma de mínimos-mínimos. Cómo si los excesos de catalanes, valencianos, andaluces o mallorquines pesaran sobre nuestra conciencia de españoles absolutos, las Cortes aragonesas se autolimitaron hasta más allá de lo que podían imponer las buenas maneras. Nos negamos a entender que en la España alumbrada por la Constitución del 78 los periféricos se han convertido en centrales y los antaño centrales son hoy periféricos. Es decir, que Castilla-León, Aragón y algunas autonomías uniprovinciales (no por cierto Navarra, con sus fueros, ni Murcia, con sus ínfulas de nuevo rico) son ahora los paganos de la descentralización; y que además lo son por su absurda renuencia a jugar las mismas cartas políticas que los demás juegan.
EL PROYECTO de reforma del Estatuto aragonés llegó a Madrid con un contenido objetivamente situado por debajo de otros ordenamientos autonómicos. Sin embargo le están haciendo tantos ascos que cualquiera pensaría que pedimos la independencia. Portavoces del PSOE y del PP en Aragón no han dejado de insistir en que todo se arreglará al final. Pero no parece que las cosas vayan por ahí.
A estas alturas de la partida que se libra en las salas de reuniones del Congreso, los delegados de las Cortes aragoneses deberían empezar a pensar en la única salida honorable: levantarse de la mesa, despedirse amablemente de sus interlocutores, retirar el proyecto de reforma y salir al mundo a decir que los aragoneses estamos ya hartos de que se nos tome el pelo. ¡A la mierda!
Claro que no todo va a ser tan fácil. Como vengo advirtiendo desde hace años (y buenos disgustos que me ha costado tanta clarividencia), a medio plazo el tema del agua va a ser mucho más conflictivo que el de las identidades nacionales de las distintas comunidades. El agua… y el dinero. Lo demás son monsergas y politiqueos. Pero como la España profunda sigue teniendo metidos en el subconsciente los estereotipos franquistas de la unidad patria y todo eso, y como buena parte de los creadores de opinión aún consideran que el nuestro es el Estado democrático más descentralizado del mundo (lo cual es completamente incierto), pues resulta que llevamos meses y meses entretenidísimos con los desahogos centrífugos mientras la hidrología se nos enquista en los hígados.
La sequía, el régimen torrencial e imprevisible de los grandes ríos y el demencial modelo de desarrollo implantado en la España soleada (Valencia, Murcia y Andalucía) pesan sobre nuestra cabeza cual hoja de guillotina. Menos mal que existe una Carta Europea del Agua. Y aun así. Los dos grandes partidos españoles abrieron alegremente la sandía de los trasvases, y ahora el PP ha convertido las aguas del Ebro en una promesa para los campos de golf construídos a cientos de kilómetros de aquí. El trasvase Tajo-Segura hace aguas (o más bien no las hace, porque apenas hay), y hay que buscarle una alternativa. De ahí que todo el mundo que ha querido y ha podido haya metido en sus reformas estatutarias las morcillas hidrológicas más alucinantes. Y les han dejado. Las alarmas sólo han sonado cuando los capullos aragoneses se han presentado con su reserva de 6.550 hectómetros cúbicos, que en realidad no va a ninguna parte pero molesta la sensibilidad de los racionalistas.
HACE UN cuarto de siglo que el Aragón político y el fáctico decidieron rebajar nuestras iniciales ambiciones autonómicas y aislar a la comunidad de los grandes debates políticos. Desde entonces vamos por detrás de casi todos, sufrimos accesos de envidia, padecemos de frustración crónica y protestamos porque nos han reducido a un papel de comparsas, lo cual no es verdad: Nadie nos empujó a la segunda división, nosotros mismos nos fuimos allí… y allí seguimos.
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1 comentario
5 Febrero 2007 a las 11:49 am
Esto hace falta en Aragón, periodistas que no tengan miedo a decir lo que piensan, a poner las cosas en su sitio, sin intoxicar ni manipular.
Qué mal lo tuvo que pasar Trasobares en el diaro decano…
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