31 Enero 2007...11:06 am

Un Estatuto sin ambición

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El debate del Estatuto se va calentando. Por una parte, CHA ha puesto el dedo en la llaga (o en las muchas llagas que presenta la reforma del Estatuto que salió de las Cortes de Aragón camino de Madrid) con su estudio titulado “Nuestro Estatuto y los Otros. La tercera reforma de un Estatuto de Segunda”, que pone en evidencia la pacatería, la mansedumbre y la cortedad de miras de los Diputados aragoneses de PSOE, PP, PAR e IU. Nadie hasta ahora ha rebatido las afirmaciones del estudio de CHA. Nadie se ha atrevido a cuestionar ni una sola de las conclusiones que arroja este estudio. (Lo comenta Chesús Bernal en su blog). Es más, nuestros argumentos comienzan a ser recogidos y expuestos como propios por numerosos articulistas y tertulianos del más amplio espectro periodístico en Aragón. Sin duda, las razones de CHA en el debate estatuario están calando en la opinión pública aragonesa.

En lugar de replicar con argumentos las evidencias contrastadas por CHA (porque obviamente carecen de argumentos), algunos, como el portavoz del PAR Javier Allué, se dedican a desarrollar falsos silogismos: “Si en Madrid quieren recortar la propuesta de reforma del Estatuto, ésa es la prueba de que se trata de una reforma ambiciosa”, ha venido a decir. Realmente patético. En Madrid siempre van a querer meter la cuchara (y la tijera) en una iniciativa de un Parlamento autonómico. Se sienten en la obligación de hacerlo, para demostrar que la Cámara de verdad es la suya (con leones y todo) y no las Cortes de Aragón, “¡pero qué se han creído!”, parecen pensar. Ahí está el problema: en la Aljafería Iglesias, Alcalde, Biel y Barrena fueron tan poco ambiciosos que ahora los ‘obligatorios’ recortes en el Congreso van a dejar el Estatuto aragonés en pelotas, como dije ayer en un programa de radio. ¿Qué bazas lleva esta ‘banda de los Cuatro’ a negociar a Madrid? ¿Cómo van a respetar en Madrid a quienes no saben respetarse a sí mismos?

Dicen que PSOE y PP (los jefes de Madrid, para entendernos) quieren recortar esa mera declaración que figura en el Estatuto que dice que “se tendrá en consideración” la superficie para distribuir las inversiones del Estado en Aragón. “¡Se tendrá en consideración!”, un simple desiderátum que no implica ninguna obligación al Gobierno español. Y le ponen pegas los mismos que han aceptado de buen grado que durante los próximos siete años las inversiones del Estado en Cataluña sean obligatoriamente equivalentes a su porcentaje sobre el PIB estatal (o sea, un 18,8%, 3 puntos más que en 2006), o que en Andalucía equivalgan a su población (o sea, un 17,8%, 2 puntos más que en 2006). Allí puede ser obligatorio y parece que en Aragón ni siquiera se puede poner que “se tendrá en consideración”. ¿Es que Iglesias y Biel y los otros dos aún no se han enterado de que a los ambiciosos se les premia y a los cobardes se les castiga?

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