26 Enero 2007...10:18 am

Reforma fallida

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Los aragoneses empiezan a ver claro el engaño al que han sido sometidos por el Cuatripartito (PSOE-PP-PAR-IU) y que llevamos tiempo denunciando desde CHA. Mientras los necios se entretienen con la reserva hidráulica de los 6.550 hm3 (que ya figuraba en la Ley del Plan Hidrológico Nacional de Aznar, sin que eso impidiera el trasvase del Ebro, sino todo lo contrario), la gente más lúcida se indigna ante la situación de discriminación en que queda el Estatuto aragonés por las propias renuncias de los Diputados de estos cuatro partidos en las Cortes de Aragón. Recomiendo la columna de hoy de José Luis Trasobares en El Periódico de Aragón:

REFORMA FALLIDA

José Luis Trasobares
(El Periódico de Aragón, 26/01/2007)

Si todas las comparaciones son odiosas, la que se deriva de poner nuestra reforma estatutaria al lado de las de otras comunidades es simplemente patética. Los de CHA han encargado un estudio al respecto y sus conclusiones resultan apabullantes. La cosa ha sido subtitulada “La tercera reforma de un Estatuto de segunda”. Le pega.

Nuestro futuro Estatuto va a quedarse bastante por detrás de otros que ya son Ley Orgánica o están a punto de serlo. Tendrá menor techo competencial, facultará menos atribuciones en materia hidráulica (aunque se llegara a mantener ese engañabobos de la reserva estratégica), describirá la identidad de Aragón con fórmulas evasivas y, sobre todo, nos dejará al pie de los caballos en lo que a las inversiones del Estado se refiere. Sólo cabe esperar que en las Cortes Generales lo mejoren, que ya tendría guasa el tema.

Normal. Desde que al inicio de los ochenta nos apearon de la vía del 151, caímos a la segunda división autonómica y ahí seguimos. Por dos motivos: porque nuestros jefes políticos saben que no les corre el contador por mantenernos en la categoría inferior y así quedar bien con Madrid, y además porque buena parte de las fuerzas vivas, los poderes fácticos y la propia opinión pública no ha entendido nunca en qué consiste un Estado descentralizado.

A los aragoneses (como a los pobres castellano-leoneses) nos entra en vena todo ese argumentario de la unidad de España, la amenaza periférica y la insolidaridad regional. Nos creemos estas milongas y no sabemos discernir que tras ellas cada cual barre para su casa: los catalanes… y los extremeños. Nosotros, incautos y apolíticos, actuamos como un equipo de fútbol que aplicase el reglamento a rajatabla, sin falta ni picardía alguna, avisando al árbitro cuando cometiera alguna infracción por descuido y autoanulándose los goles dudosos. Enternece esa candidez. Pero choca que, haciendo las cosas como las hacemos, luego nos joda tantísimo perder los partidos.

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