Se hace balance estos días del séptimo año del Gobierno Iglesias-Biel. Desde CHA hemos realizado una valoración muy negativa de este gobierno PSOE-PAR. Un gobierno que se caracteriza por haber inventado no ya la coalición, sino el bigobierno, esto es, dos gobiernos en uno, con dos presidentes que se reparten el poder en una determinada proporción (un 70-30 aproximadamente). Se reparten incluso el territorio, habiendo comarcas enteras donde uno de los dos presidentes está vedado, para disfrute en exclusiva del otro. Un Gobierno de perfil bajo que, cada vez con mayor claridad, se ha evidenciado como un gobierno instalado en el conformismo y en la abulia política. Todo lo contrario de lo que necesita Aragón.
Como veremos más adelante, el Gobierno PSOE-PAR es un proyecto agotado. Lo único positivo de este balance es que sólo quedan 9 meses para la disolución de Cortes y la convocatoria electoral. Esto, en baloncesto, se conoce como los minutos de la basura. Los aragoneses poco podemos esperar ya del Pignatelli. Hasta que hablen las urnas y los ciudadanos pongan a cada uno en su sitio.
Se trata de un Gobierno más débil:
Sin duda, la reciente salida de Bandrés ha debilitado al Gobierno, le ha hecho perder credibilidad ante los agentes económicos y sociales. Un empresario me decía el otro día: “Yo no me dejaría operar por un economista”. La frase (más allá del chiste sobre la profesión del sucesor de Bandrés) viene a reflejar esa desconfianza. ¿Qué debemos pensar cuando el Consejero más sólido deja el barco? Evidentemente, eso hace sembrar la incertidumbre sobre la estabilidad de la nave y sobre la capacidad del capitán (o de los capitanes) para gobernarla.
También debilita al Gobierno que su propia composición esté permanentemente al albur de las necesidades partidistas, sometido a vaivenes, especialmente por el socio minoritario, al que le encanta usar las instituciones como si fueran su cortijo: buen ejemplo de ello fue la crisis en los Departamentos de Servicios Sociales y Familia y de Industria, Comercio y Turismo el pasado mes de enero, un auténtico juego de las sillas (sillones, más bien) con el único objetivo de rescatar a algunos cuadros del partido (el PAR) de cara a pacificar su congreso y preparar así las listas electorales (Miguel Ferrer, Javier Callau, Javier Callizo…). Pero la guinda de este chandrío fue la injustificable salida del Gobierno de la Consejera de Familia, Ana de Salas, precisamente con la torpe excusa de ser madre (incompatibilidad alucinante que viene a tirar por tierra la propia filosofía de un Departamento de Familia mínimamente moderno, aunque pedir modernidad a algunos –a los amigos de Benigno Blanco- es pedir demasiado). Si hubieran sido sinceros y hubieran justificado el cese de la Consejera por la mala gestión o por necesitar su silla para colocar a otro, hubieran hecho menos el ridículo, al menos ante las aragonesas, que son la mitad de Aragón.
Se trata de un Gobierno que destruye:
Que no duda en derribar un monumento catalogado como el Teatro Fleta, o en proyectar la destrucción de la Escuela de Artes precisamente en su centenario, o en destruir el Pirineo (Espelunciecha es una herida todavía abierta),…
Un Gobierno que se pliega ante Madrid:
Una coalición con muy poco perfil reivindicativo. Olvido de los transportes por el Pirineo central, exclusión de Aragón una vez más del decreto de la sequía… ¿Alguien ha oído alguna queja al respecto del Sr. Iglesias ante ZP?
Y la guinda: el Estatuto bien depiladito para no molestar al PSOE federal. Es más, un Estatuto automutilado porque Marcelino quería vender en Madrid su imagen de presunto estadista que habría conseguido convencer al PP de que apoyara la reforma estatutaria en Aragón. ¿A qué precio ha habido ese pacto PSOE-PP? ¿Cuánto nos va a costar a los aragoneses? Han primado los intereses personales del Presidente del Gobierno de Aragón ante sus jefes del Comité Federal del PSOE más que los intereses generales de Aragón. Y eso es lo más grave que se le puede decir a un Presidente de un Gobierno.
Se trata de un Gobierno que no cumple:
Asistimos a un sistemático incumplimiento de compromisos parlamentarios e incluso de programa electoral o de investidura, arrastrando ya 7 años: ¿Se acuerdan de la Ley del Pirineo (o de la Montaña), de la Ley de Lenguas, de la Ley de Servicios Sociales, de la Ley de Policías Locales,…? ¿O de la Cámara de Cuentas de Aragón (una iniciativa legislativa de CHA que fue aprobada por unanimidad hace cinco años) y cuya creación mantienen paralizada los Grupos que apoyan al Gobierno? Proyectos importantísimos olvidados por Iglesias y por Biel.
También han renunciado a crear un Consorcio de las empresas públicas de la DGA, un instrumento necesario de control y transparencia, que evite la creación de reinos de taifas, en algunos casos de auténticos chiringuitos para disfrute del Consejero de turno. Este proyecto de Bandrés ya ha sido olvidado por su sucesor, Alberto Larraz.
También se ha incumplido la función de la Comisión del Agua de Aragón que nació con el objetivo de alcanzar acuerdos mediante el diálogo entre las partes del conflicto del agua en Aragón (el llano y la montaña, los beneficiarios de los embalses y los afectados por las obras de regulación). Resulta más cómodo imponer la mayoría, negarse a estudiar alternativas y excluir a los afectados del diálogo y de los acuerdos.
Pero más grave aún en un sistema democrático es el sistemático incumplimiento de los cauces de información al Parlamento recogidos en el Reglamento de las Cortes. Este Gobierno se comporta cada vez peor, con menos transparencia, con más opacidad: solicitudes de comparecencias retrasadas sine die (durante más de un año), documentación que no se entrega en plazo y que acumula varias quejas mes tras mes, respuestas escritas que se retrasan indefinidamente,… En definitiva, menosprecio al Parlamento, en una actuación impropia de un Gobierno con sensibilidad democrática.
Conclusión: El proyecto PSOE-PAR está agotado. Hace falta ya el recambio. Lo malo es que nos encontramos en el momento decisivo para tantos proyectos de futuro… Aragón no se merece esto. Aragón merece algo mejor.














1 comentario
14 Julio 2006 a las 11:07 pm
[...] En el blog de Chesús Yuste vemos el balance que hace CHA del séptimo año del Gobierno Iglesias – Biel. Yo que pienso que cuando se tire de la manta… [...]
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